La historia de Estados Unidos está marcada por personajes que influyeron decisivamente en la formación y evolución del país. Entre ellos destacan George Washington, Benjamin Franklin y Abraham Lincoln, tres líderes muy diferentes entre sí, pero unidos por su impacto duradero.
George Washington es conocido como el “Padre de la Nación”. Fue el principal comandante del ejército durante la Guerra de Independencia contra Gran Bretaña y, más tarde, se convirtió en el primer presidente de los Estados Unidos (1789–1797). Washington defendió la idea de un gobierno republicano fuerte, pero con límites claros al poder. Su decisión de no permanecer más de dos mandatos sentó un ejemplo de respeto a la democracia que todavía se valora hoy.
Benjamin Franklin, por su parte, fue una de las mentes más brillantes de su tiempo. No solo fue político y uno de los redactores de la independencia, sino también científico, inventor, escritor y diplomático. Es famoso por sus experimentos con la electricidad y por su habilidad para negociar alianzas clave, especialmente con Francia, que ayudaron a asegurar la independencia estadounidense. Franklin creía firmemente en la educación, el trabajo y el pensamiento crítico.
Finalmente, Abraham Lincoln fue el decimosexto presidente de Estados Unidos y lideró el país durante la Guerra Civil (1861–1865). Su mayor legado fue la defensa de la unidad nacional y la abolición de la esclavitud. Con discursos sencillos pero profundos, como el de Gettysburg, Lincoln dejó claro que la libertad y la igualdad debían ser valores fundamentales para todos los ciudadanos.
En conjunto, Washington, Franklin y Lincoln representan liderazgo, inteligencia y compromiso con la justicia. Conocer sus vidas nos ayuda a entender mejor cómo se construyen las naciones y la importancia de defender los valores democráticos.
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