El taller de escritura cuneiforme realizado en 1º de ESO ha permitido a los alumnos y alumnas acercarse de forma práctica a los orígenes de la escritura y, especialmente, a la importancia del soporte material en la comunicación escrita. Al escribir sobre tablillas de barro, han comprobado que la escritura no es solo un conjunto de signos, sino una técnica profundamente condicionada por el material sobre el que se realiza. El barro obliga a presionar, marcar y simplificar los trazos, lo que explica la forma en cuña de los signos cuneiformes y nos ayuda a entender por qué las primeras escrituras eran tan distintas a las actuales.

Esta experiencia práctica ha favorecido la reflexión sobre cómo cada soporte —tablillas, papiro, pergamino, papel o libro impreso— condiciona la manera de escribir, de leer y de conservar la información. En este sentido, el taller se relaciona de manera muy significativa con el Día del Libro, ya que invita a valorar el libro como resultado de una larga evolución histórica de los materiales de escritura. Desde las pesadas tablillas de Mesopotamia hasta los libros que hoy leemos, la humanidad ha buscado soportes más ligeros, duraderos y accesibles para transmitir el conocimiento. Celebrar el Día del Libro es también reconocer este legado y comprender que leer y escribir son prácticas históricas que han ido cambiando con el tiempo.