Luis XVI y María Antonieta fueron los últimos reyes de Francia antes de la Revolución Francesa, un acontecimiento que cambió profundamente la historia de Europa. Su reinado estuvo marcado por graves problemas económicos, sociales y políticos que llevaron al colapso de la monarquía absoluta.
Luis XVI nació en 1754 y subió al trono en 1774. Era una persona bien intencionada, pero insegura y poco decidida, lo que dificultó su capacidad para gobernar. Francia atravesaba una gran crisis financiera debido a los altos gastos del Estado, las guerras y un sistema de impuestos injusto que perjudicaba al pueblo. Aunque el rey intentó realizar reformas, no logró imponerse a la nobleza ni solucionar los problemas económicos.
María Antonieta, nacida en Austria en 1755, se casó con Luis XVI siendo muy joven. Se convirtió en reina de Francia y fue muy criticada por su estilo de vida lujoso. El pueblo la veía como un símbolo del despilfarro y la desconexión de la corte con la realidad del país. Aunque muchas acusaciones fueron exageradas o falsas, su imagen pública fue muy negativa.
La caída de Luis XVI y María Antonieta (ejecutados en la guillotina en 1793) simboliza el fin de la monarquía absoluta en Francia y el inicio de una nueva etapa basada en los derechos ciudadanos.
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